
Hubo un tiempo cuando vivía lejos de Dios y sus preceptos,y mi vida se regía por mis emociones y sentimientos.Sobreviviendo en la jungla de la vida circunstancial,de la guerra civil del alma,de la ley del oeste espiritual.
Hiriendo y matando los sentimientos de otros,cazando y tendiendo trampas al alma vecina,disparando dardos engañosos sin pensar en las consecuencias.Sufriendo y haciendo sufrir en venganza.
Llorando y riendo sin discernir las causas,acechando como animal herido,muriendo sin morir,ajeno al mañana.
Construyendo edificios de mentiras y falsedades,adornándolos de fantasias y anhelos ilegales.Creyendo vivir y estaba muerto.
La poca luz era tinieblas,no había esperanza en mis palabras.Dormía sin descanso soñando en destrucciones,temeroso de todo,angustiado por nada.
Corría de un lado al otro sin hallar el consuelo,ni paz,ni alimento que saciara el alma.
Una noche de llanto en mi soledad arraigada,el estruendo terrible de mil cañones internos desgajo sobre mí la consecuencia ganada.
Quede sepultado bajo pesados escombros,despedazado del todo, y en el silencio mortal mi corazón gritaba:¡Ya no puedo más! ¡Salva mi alma! ¡ya no quiero ser el mismo!..por favor..¡salva mi alma!
el llanto inundo los ojos y lavó mi cara,y lavó mis brazos y lavó hasta el alma,pero no era el mío como yo pensaba,y no eran lágrimas,era roja sangre por mi derramada.
El puso en mis labios un clamor divino,que guardo en palabras:
"Ten piedad de mí,oh Dios,conforme a tu misericordia;
conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Lavame más y más de mi maldad,
y limpiame de mi pecado.."





